12 de diciembre de 2009

No puedo.
No me sale.
Me cuesta.
A veces hasta duele.
No sé.
Yo qué sé.
Acaparas días y bien incapaz soy de explicar;
Cuanto más llena, más me desinflo.
Cuanto más cerca, más desacelero.
Porque,
en el fondo,
no sé
y me cuesta
y a veces me duele
olvidar
y querer,
y quererte,
y olvidarte.

14 de noviembre de 2009

Y mientras no pueda tergiversar sentimientos,
me haré de aire y fumaré del humo.
¿Ves eso de allá arriba? El cielo sigue siendo grande,
y yo aún sigo queriendo ser estrella.
Las emociones ocurren, las nubes se mecen,
y todo cuanto una vez no te dije, permanece.
Y crece.

Quédate.



No sé qué está pasando adentro.
Así que cada noche me digo:
"Soy el cosmos,
soy el viento".


-Pete Yorn & Scarlett Johansson

19 de octubre de 2009

Los disfraces de mi madre [microrrelato]

En conmemoración al bicentenario de la muerte de Edgar Allan Poe.
Texto original de "Los disfraces de mi madre" de 186 palabras (reducido a 160 palabras posteriormente para su presentación en un concurso -> Los disfraces de mi madre versión presentada).



A ella le encantaba disfrazarse. Decía que ser tan sólo una persona era aburrido, así que se postraba delante del armario, lo abría y exhibía orgullosa su cargamento de personalidades.

A veces quería ser una heroína, y para ello se enfundaba el cuero y las botas altas de tacones finos, me pedía que le arreglase el pelo por detrás cuando escondía medio rostro en la máscara y luego me explicaba que lavarme los dientes era fundamental. Me daba un beso de buenas noches, y se marchaba.

Otras veces, prefería liberarse del materialismo y profundizar en la alquimia, por lo que pasaba tres días alejada de casa. Volvía al cuarto tras entablar amistad con unos ermitaños de La Coruña, siempre los mismos, simpáticos pero muy misántropos, según contaba ella.

Un quinto día quiso ser cocinera. Sacó la cazuela grande y el cuchillo del jamón. Preparó un estofado riquísimo y le dije que yo fregaría los platos. Sobre la encimera había un recipiente con restos sin cocinar. Eran parte de un corazón humano. Yo me enfadé muchísimo con ella. No me había comentado que se disfrazó de asesina.

10 de octubre de 2009

=/ X

No sé si no te escribo
porque ya lo he dicho todo,
o porque ocupa demasiado.

Creo que hay un par de frases,
un soneto, un aguijón,
algún secreto innecesario;

Una secuencia peinada,
muchos botones abrochados,
dispuestos y culpables.

Y creo, no voy a asegurar,
que ya apenas te escribo
por miedo a sintetizar
un héroe,
quizá una princesa,
quién sabe, otro villano,
en un cuento sin perdiz.


Yo me fui no sé hacia donde,
y en no sé hacia donde, me perdí.





Todo y nada que explicar,
¿quién conoce de este cuento
más de la mitad?


-Fito & Fitipaldis

20 de septiembre de 2009

Antes que lejos.

Si tuviera apalabrada
una finca en el infierno
y tú decidieras
eternidades en el cielo,
me cortaría el rabo,
me limaría los cuernos,
te compraría un edén
y plantaría mil inviernos.

Si tú te dejaras,

si yo le echara huevos,
si la noche fuera larga
y el día fuera eterno.

Ay, sólo un momento.



Empiezo a solas, sigo por ti y no comprendo nada.
(...)
Y me siento mejor
si sé que tengo una estrellita pequeñita pero firme.


-Extremoduro

13 de septiembre de 2009

Perdona; y quererte.

Perdona
si no estoy
o si estoy demasiado.
He optado por no negarte,
durante al menos un mes,
y he optado por seguirte,
por dejar que me lleves,
y llegar allá donde quieras,
allá donde me dirijas.
He reventado propósitos,
he ahuyentado principios,
y perdóname
si no estoy alguna tarde,
si te odio de doce a tres,
si te necesito después.
Perdona
pues creo que lo fácil,
creo que lo más sencillo,
creo que lo que más me gusta,
es quererte, a veces,
de vez en cuando.
Cuando tú me quieres.
Y cuando tú no me quieres.



¿Quién puede decir adónde va el camino,
dónde fluye el día?
Solamente el tiempo...


-Enya

3 de septiembre de 2009

Más alto.

Oí: ¡Eh! ¿Dónde vas? Aguarda un segundo, espérame.
Pensé: ¡No! ¿Dónde crees que voy?
Dije: Bueno, si es un segundo...

Oí: ¡Oye! Quieta, termina tu tarea primero.
Pensé: ¡No! Ya me estoy retrasando.
Dije: Vale, será mejor así...

Oigo: ¡Baja! ¿Qué haces tan alto? Te vas a caer.
Pienso: ¡No! Detente, no interrumpas la burbuja.
Digo: No me da la gana, ¡sube más, sube más!

Y aún queda cielo de sobra.
¡Qué siga subiendo!



Pensabas que estabas a mi lado,
estabas sólo en mi camino.
Te equivocas si crees que seré como tú.


-Three Days Grace

19 de agosto de 2009

J

Pesaban las estrellas sobre el cogote y olía a alcohol desparramado entre unas carcajadas que se despedían. "Te voy a echar mucho de menos". Los abrazos se caían, se recogían y se volvían a usar.
Tres o cuatro, o cien lágrimas incrédulas se suicidaban, "volverás pronto".
Ambos cielos, el anaranjado y el oscuro, nos recordarán bailándoles alegría. Así como nosotros te recordaremos a ti.
"Te voy a echar mucho, pero mucho, de menos".



De todo malo siempre hay algo bueno.
Del lado bueno hay algo mejor.
Y del mejor, saca lo que tú puedas
y gástalo con los de alrededor.

Date una fiesta en un día cualquiera,
un homenaje; tú eres el mejor.


-Celtas Cortos




10 de agosto de 2009

El precipicio de la orilla.

Y desde este precipicio se ve el mar,
dices que no me apresure, que no me desvanezca en su infinitud.
Tersa más esa cuerda, las olas hablan,
preguntas qué cuentan, repiten el eco de las raíces de mi voz.
No te acerques si aún me pides orilla,
por qué cierro los ojos, porque pesan los sueños en las pestañas.

Y desde este precipio se ve el mar.
Si te acercas, lo verás.
Si te acercas, te quedarás.

Conmigo.



Me decías cabecita loca
por soñar despierta,
por querer que no amanezca nunca.


-Amaral

3 de agosto de 2009

Esta mañana.

Suelo dormir poco.
A veces me cuestiono si debería siquiera ir a dormir cuando las paredes son finas láminas de luz, mis vecinos ya se han duchado y están camino de la M-30 y huele a café recién hecho en el asfalto.
A veces, mientras finjo ser princesa somnolienta de un cuento congelado, una pila de planes simultáneos se desmenuza sobre el colchón; que si me quedo, que si no.
Me cae el amanecer, y la mañana entera, tan a menudo, que tengo la espalda repleta de soles.
Sé decente, sé normal.
Tienes tiempo, sé lo que quieras.

Creo que dejé de dormir cuando aprendí a soñar.



Lo que me llevará al final,
serán mis pasos, no el camino.


-Fito&Fitipaldis





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